
Borde explora, mediante la fotografía documental y un relato poético breve, la transformación silenciosa de la periferia bogotana. Su eje narrativo visual es el automóvil, símbolo tradicional del progreso y movilidad social que, en las dinámicas periféricas, adquiere múltiples significados: herramienta cotidiana, compañero indispensable de trabajo, testigo silencioso de la vida familiar y comunitaria.
A lo largo del tiempo, cuando estos vehículos dejan de funcionar, no desaparecen; permanecen allí, abandonados, inmóviles y lentamente consumidos por el paso del tiempo, convirtiéndose en esculturas involuntarias que envejecen, oxidándose bajo la lluvia y el sol, marcando los límites visuales y emocionales de los barrios.
Borde retrata estas realidades periféricas desde una perspectiva artística, capturando en imágenes la relación compleja y profunda que los habitantes establecen con estos automóviles, ahora detenidos para siempre. Cada fotografía invita a reflexionar sobre lo efímero del progreso, la fuerza de la memoria y la poética de los objetos olvidados.
























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