














Una Ciudad Autoconstruida
En Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá, una comunidad vibrante y resiliente ha forjado su identidad a través de la autoconstrucción. En la Ruta de la Esperanza, una iniciativa de turismo comunitario, liderada por madres cabeza de hogar se observa como el graffiti, desafía estigmas con la frase «Ciudad Bolívar no es como la pintan». En el Parque Ilimani, arraigados campesinos fueron los pioneros en la autoconstrucción, y placas personalizadas marcan su orgullo. En nuevos asentamientos, familias luchan por legalizar sus viviendas y servicios. En el café y museo de barrio, Alexander Gil preserva la memoria con objetos encontrados entre el reciclaje. Ciudad Bolívar es una historia de resiliencia y crecimiento, donde cada ladrillo cuenta una historia de esperanza.
Mientras los niños juegan en polisombras y jóvenes se entrenan en deportes en el Parque Ilimani, la urbanización continúa en la zona rural de Quiba Baja. La comunidad se organiza para construir sus hogares y vive en armonía con la naturaleza. Desde la terraza del Museo de la Ciudad Autoconstruida, la vista al occidente revela una Ciudad Bolívar que se yergue con una fuerza imparable, desafiando los desafíos y prosperando a través de la unión y la determinación. Ciudad Bolívar es una ciudad que construye más que viviendas; construye un espíritu de resiliencia y esperanza que merece reconocimiento y admiración.
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